martes, 12 de julio de 2016

Cuadernos del Sur

Ŷaīyān
Edward Martin
Mayo 2016

Una calle no es solo una vía por la que circulan animales de diverso tipo, también es un ámbito de paso por el que se desplazan los sueños, colectivos o individuales, simples creaciones mentales de aquellas personas que, sin renegar del presente, forjan en el aire imágenes que desearían tomaran forma en el mundo real. Gracias a esas construcciones etéreas, fundamentadas en la lógica de cada entidad pensante, el animal urbano, en todas sus diferentes posibilidades, tiene un sitio al que dirigirse. Ahora bien, toda esa imaginería flotante, la mayoría de las ocasiones efímera, posee multitud de formas, comprensiones y anhelos, tan disimiles como la propia esencia humana. Colectivizar o poner en común esos dibujos hechos de humo y deseo, es todo un reto que se presenta a sí mismo como la piedra filosofal de la evolución humana. Esa elaboración onírica la podríamos denominar como: Sueños colectivos o Construcción común.
Pues una vez, estas calles que ahora pisamos, cuando la madrugada aplasta los párpados y el corazón se recoge en un impulso imparable hacia el descanso, voces y brazos y latidos gozosos estuvieron poseídas por ese milagro próximo que es la revolución social. Fue hace mucho, quizá pocas personas se acuerden de la efemérides, mas está grabada a fuego y sangre debajo de este asfalto moderno y sucio. Los recuerdos son así, subterráneos, en ocasiones rompen la capa que los separa del mundo exterior y florecen con la alegría propia del que resucita.
No se puede vivir en el pasado porque nos perdemos el presente, pero tampoco es saludable ignorarlo por las valiosas enseñanzas que guarda, de las que podemos no solo aprender sino trascender.
Piedras, árboles, gentes, memoria, ideas, sueños, elementos básicos con los que cocinar una historia de hoy que piensa en un mañana que parece ilusorio y que nosotras consideramos poético.
Amamos la poesía porque su lenguaje transforma en sí mismo. Pensar poéticamente es modificar nuestro cerebro de una manera decisiva, en pos del amor hacia todo lo que existe. Ese amor imperfecto, liviano en un principio, estructurador en el tiempo cuando se ha consolidado, nos hará dejar atrás la barbarie que guarda la Historia en sus archivos implacables. Somos más que los hechos que nos han definido hasta ahora, no estamos determinados a repetirlos infinitamente, podemos elegir.


Bajar

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